Thursday, May 20, 2010

Food for thought
( Una historia de perseverancia-1 )


Soraya escribe Con las cuerdas rotas en los últimos diez meses de vida, antes de que el cáncer de mama se la llevara la mañana del 10 de mayo de 2006. Tenía sólo 37 años.

Esta es, como dice la portada de su libro, una historia de perseverancia, un legado de esperanza cedido a ella por las tres grandes mujeres de su familia, partícipes directas de su destino, y plasmado por Soraya en este libro lleno de fuerza y sabiduría.

Con las cuerdas rotas relata no sólo sus experiencias de lucha contra la enfermedad, sino también lo vivido junto a su madre, su tía, y su abuela. La fuerza de esta última al enfrentar el dolor, la vergüenza, la aceptación de la mortalidad, la verdadera identidad de una mujer y su belleza, siendo la primera de la familia en portar este mal y en años en que la ciencia no estaba tan avanzada.

Este libro está plagado de enseñanzas, un conocimiento adquirido por el valor de apreciar la amistad, la familia, la salud, y conservar la fe transmitiéndola por generaciones. Un libro sobre la apreciación de la vida, sobre lo verdaderamente valioso, sobre los premios y medallas intangibles por las que uno se puede sentir realmente orgulloso.





Esta no es mi autobiografía. Soy demasiado joven para pensar que he concluído mi ciclo. Tampoco soy lo suficientemente vanidosa para creer que mi vida entera sea tan importante para ser conocida. Son fragmentos de mi vida los que presentaré en estas páfinas que siento mereceb ser compartidos, porque aunque son personales son también impresionantemente universales.

He escogido con cuidado qué publicar, y así como lo he hecho siempre durante mi carrera pública, también he escogido qué guardarme para mí. Muchas personas - familiares, amigos, fans y colegas- que han formado parte integral de mi vida, no aparecen mencionados en este libro de manera intencional, sin que esto afecte de manera alguna la importancia que ellos tienen para mi.

A pesar de las tragedias que corren como un río a través de la línea de mi vida, ésta milagrosamente ha sido una vida llena de amor y de alegría. Tanto en lo personal como en lo profesional he alcanzado lo que para la mayoría de las personas resulta un sueño.Y es precisamente este dulce sabor de felicidad lo que me ha mantenido en pie y me ha dado la fuerza para nunca darme por vencida.

Este texto no pretende ser una referencia médica, tampoco una fuente de información sobre el cáncer de seno, tengo la ilusión de que será un camino de esperanza y una inspiración para todos aquellos que están perdiendo su armonía. No tengo un doctorado en sicología, filosofía o teología.

Asi que la condición que me permite escribir escribir este libro es simple: la de haber vivido una vida más que común y corriente. Cada día me he esforzado por no dejar que el tiempo pase sin más, me he propuesto exprimirlo, saborearlo y tratar de ser cada segundo que pasa un mejor ser humano. Mi meta ha sido el conectarme con mi cambiante realidad y vivir una vida plena que me permita decir, valió la pena.

Con cáncer o sin cáncer, todos nos enfrentamos con temas como el de la muerte, la historia familiar y nuestro legado en el mundo..Confrontamos el ego, la sociedad, la religión el amor y nuestros propios demonios personales. Es la expresión de vida que los seres humanos compartimos.

Esta narración intenta recordarnos que inclus en los momentos más oscuros de nuestra existencia, siempre hay, aunque aparezca algunas veces oculta una razón para seguir creyendo. Y que el esfuerzo por reencontrarnos con nuestro ser interior, es el propósito que debe absorber toda nuestra atención. Este será finalmente el alimento de nuestros sueños y esperanzas.

Monday, May 17, 2010

Growing older Feeling younger

"The man who views the world at 50 the same as he did at 20 has wasted 30 years of his life."
Muhammad Ali






















"First you forget names, then you forget faces. Next you forget to pull your zipper up and finally, you forget to pull it down."
George Burns

Saturday, May 15, 2010

HIV+ Inspiring Story


DEAR JOHN ( By Philip D. )

It would be impossible to really tell the story about my experience with HIV and not mention you; the very best thing that came from all of "this". Your love has not only propped me up through some of the toughest times but it has shown me that even the darkest, blackest cloud might just have a lining so silvery that it defies words. It's quite possible that you're the one I'd been waiting my whole life for, but da, I never thought to look for an angel.

One lonely and rainy January night, I found myself on a M4M site that, let's just say, isn't for Boy Scouts. I had no real desire to hook up or even meet that evening, I just wanted a safe place that I could check off the box marked "positive" next to HIV status for the first time, without much fan fare, as I peeked at torsos and other body "parts".

I received your message, looking for a buddy to create some "heat" on that cold night. Sure you were hot sexy, but sex was the last thing I wanted. I disclosed (for the first time) to you that I had recently tested positive and was just "looking" for now. You confided to me that you were poz as well and that you also had a pretty rough time of it in the beginning, and were there if I needed someone to listen. Very sweet but I figured you were just a horny male trying to lure me to your place. I graciously declined but did offer my number, mostly to pacify you, and logged off for the night.

Each and every morning for the next ten days there was a text from you. They all simply said, "If you want to talk, I'm here, John." Each and every morning for ten days, I deleted them. Oh, I was intrigued for sure, but why would I tell a complete stranger (even if he was cute) that I met on the Internet, my deepest, secret fears? Delete, delete, delete ... but you never gave up. Am I glad you didn't.

In those first months post diagnosis I needed so desperately just to be held. Through a phase when most new couples would be humping like bunnies, you allowed me to simply redeem my "snuggle cards" with no expectations of anything more than I could give sexually, when I know you wanted to do ... well, A LOT more. Nobody had ever loved me like that before.


Never once did you try to "fix" me or minimize what I was experiencing. Instead, you intently listened and reassured me that although my feelings seemed overwhelming at times, that each day would become easier and easier and eventually HIV would not consume my every thought. You rarely made reference to how much tougher things were "back in the day", when you found yourself in my position. Although you very easily could have (starting HAART in the late 90's was a whole different world).

You were my rock when it seemed like there was nothing I could count on and gave me reason to trust another man when so many had disappointed me before.
You helped me to laugh at myself and showed me that HIV can, in fact, be a strange little virus to host. You certainly understood my new status but more importantly, you demonstrated to me how to live with it; without letting it define me or limit what is possible. How can I begin to say "thank you" for that?

Many believe that couples learn very little about each other's "true self" during their blissful moments compared to what they will learn during the trying times. If that's true, then we've undoubtedly gone with the accelerated program. On our first dates, we skipped the usual awkward banter and soon found subjects with substance and real value to share instead. You know things about me that very few people do, and the more I know about you, the more I want to know.

Two years later, although maybe imperfect, ours is still the strongest intimate relationship I've ever been in. There have been nights I wake at 3am, to the sound of rain pelting the skylight with you and the dog snoring intermittently and know deep down that I am safe and I am loved. After too many nights sleeping alone, I understand how rare and special that is.

Sometimes, my head likes to think that "we" would have happened anyway, had my life continued on as it was without HIV, but my heart knows that's probably not the case. Whatever the answer, I still feel pretty damn lucky ... HIV and all.
I love you, John.

The reason I shared this is not to say to those who are still looking for a mate, "look at what I have"; but rather, "look what you can have". Seriously.

Wednesday, May 12, 2010

Cocks around the world



ISRAEL


FRANCIA


JAMAICA


JAPON


REINO UNIDO


ESTADOS UNIDOS


EGIPTO


CUBA


ALEMANIA


AFRICA

Tuesday, May 11, 2010

Mi segundo angel


Con la disyuntiva de encontrar una solución al financiamiento de mi triterapia, pensaba y pensaba, qué podría hacer!. Puesto que ya tenía muy claro que yo no podría continuar comprando las drogas y el tiempo continuaba su inexorable camino.

Algunas mañanas desperté verdaderamente angustiado, sabiendo que la interrupción de la triterapia solo significaría en un mediano plazo, la reactivación del virus y toda la secuela de enfermedades que ello implica.

A dos semanas del término de la triterapia, me correspondía un control médico gratuito en el hospital público donde me atienden. El médico, que es un servidor público excepcional ( siempre he pensado que su enorme vocación, es lo que lo impulsa a prestar un servicio, en un hospital público con una muy mal remuneración... a diferencia del otro médico que mencioné al comienzo de mi historia que, al parecer tenía como objetivo principal enriquecerse a costa de los cero positivos )

El, como siempre lo hacía en cada chequeo de salud, me examinaba de pies a cabeza, me consultaba por cualquier dolencia que mi organismo hubiese manifestado, etc, etc.

Pero, ese día, en particular... se puso a leer mi historial clínico completo, que a la fecha incluía varias hojas... y se percató de que yo había empezado una biterapia cuando mi recuento de CD4s superaban los 500 y que dicha biterapia la había financiado yo solo...

entonces me preguntó que cómo me las había arreglado para agregar la tercera droga...
le conté del médico canadiense que me enviaba el CRIXIVAN en forma gratuita y del trueque que había logrado en una ONG para conseguir el EFAVIRENZ...y aproveché de contarle que yo había llegado al límite de mi esfuerzo económico y que me quedaban drogas solo para dos semanas más.

"Me estás diciendo que, en resumen, durante todo este largo período, TE HAS FINANCIADO TU SOLO TODO EL TRATAMIENTO??" preguntó con cara de incredulidad.

Por supuesto doctor, le respondí, y como mi conteo de CD4s jamás ha bajado de los 300... no tengo opción a un tratamiento gratuito.

"PERO ESTO NO PUEDE SER" acotó... y me dijo que iba a tratar mi caso en la próxima reunión semanal con el equipo interdisciplinario del hospital integrado por el Director del hospital, el médico jefe de Inmunología, dos médicos inmunólogos, una asistente social y una sicóloga ( aparte de él )... y me pidió que regresara a conversar con él la semana siguiente para informarme el resultado de su gestión.

Era un día Lunes, y salí con cierto grado de esperanza, y muy agradecido de la preocupación de este médico, que me permitía visualizar una pequeña luz al final del tunel. Esperar siete días, para saber cómo le había ido en dicha reunión, se me antojó una eternidad...pero al menos tenía esperanza de que algo positivo pudiera ocurrir.

El día Viernes, de esa misma semana, recibí una llamada del hospital... era la Asistente Social...que luego de identificarse...me informaba que "considerando los antecedentes proporcionados por mi médico, y sobretodo mi historial clínico", habían decidido...

INCLUIRME ENTRE LOS PACIENTES QUE RECIBEN TRITERAPIA GRATUITA... y que a contar del día Lunes yo podría acercarme a su oficina en el hospital, para completar la ficha correspondiente y empezar a recibir de inmediato las drogas necesarias para continuar con mi tratamiento.

NO LO PODÍA CREER !... nuevamente un "angel terrenal" había interferido para solucionar mi problema, cuando yo me encontraba al límite de mi capacidad de esfuerzo.

Es así, como a partir de esa fecha, recibo mi TRITERAPIA, cada mes, en forma gratuita y, por supuesto tengo acceso a los exámenes de CD4s y Carga Viral ( y todos lo que se necesiten )

Cuando retiré mis primeras drogas de la farmacia del hospital, me dirigí a la consulta del médico y apenas lo divisé, me acerqué para agradecerle porque prácticamente me había salvado la vida. "ES LO MENOS QUE PODÍA HACER POR TI" me dijo, antes de entrar nuevamente a su oficina para atender a un nuevo paciente y se despidió con un cálido apretón de manos.